CONTAGIO

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En los primeros años de la era del sida desde los activismos se creyó necesario trabajar el concepto “contagio”: Me han contagiado. ¿Quien te ha contagiado? ¿Quien te lo ha pegado? ¿Donde lo has cogido? Todas estas maneras de referirse a estar infectado por vih culpabilizaban bien al otro o bien a una misma. Esa culpabilización no era rentable para el manejo de la infección por vih y se decidió atacar esa creencia y sustituirla por otro imaginario.
Los virus tienen sus maneras de extenderse. Extenderse es algo que todos los organismos estamos llamados a hacer. Los virus también y es por eso que se transmiten. Se transmiten solos y para ello aprovechan caminos existentes entre personas y organismos vivos. Caminos de fluidos o de fluidos impulsados por corrientes de aire, caminos de contacto.
Es el propio virus el que se transmite por sí mismo. Nadie contagia a nadie, nadie pilla nada de nadie. El camino existe porque es un camino natural del que generalmente no somos conscientes y el virus lo aprovecha para cumplir uno de sus objetivos divinos, crecer y multiplicarse.

Con el sida no se logró cambiar el imaginario del otro como peligro. El estigma después de casi 40 años continua existiendo a pesar de que el camino que usa el vih para transmitirse es de sobras conocido.

Con el coronavirus se está abusando del concepto contagio y por lo tanto se imputa al otro la responsabilidad de que nos llegue. Se debería trabajar en el mismo sentido y hacer consciente a la gente de que no existe contagio. Que el virus como todos los organismos naturales tiene como mecanismo biológico su extensión. Que no le importa provocar la muerte de su huesped como a la hiedra no le importa asfixiar al árbol que parasita y que eso no lo hace por odio.

Es importante exigir que se dé una buena información sobre cómo cortar los caminos que el virus usa para transmitirse y hacer recalar en cada persona la responsabilidad de cortar el camino o no. Hacer recalar esa responsabilidad en las personas que puedan asumirla. Hay personas que por razones económicas y/o sociales no van a poder asumirla y a esas personas habrá que proporcionarles medios de minimización de riesgos.

Acabo de oir a un locutor “tener la seguridad de que no vamos a transmitir el virus a nadie”. Nadie transmite el virus. El virus se sobra y se basta para transmitirse por sí mismo y tiene sus propias estrategias.