CUIDAROS VOSOTRAS, PARA QUE PODÁIS CUIDARNOS A NOSOTROS. DÍA 12 #pandemicseries

Photos by Beatriz Moya

CUIDAROS VOSOTRAS, PARA QUE PODÁIS CUIDARNOS A NOSOTROS.
DÍA 12
#pandemicseries

Hoy voy a contarles una historia que no me pertenece, pero creo que es de justicia que conozcan. Y es que a 180km de Madrid hay menos voces, pero también se escuchan gritos.

Con unos 102 habitantes amanece Malpartida de Corneja, en Ávila. Allí normalmente se dispensan medicamentos en una pequeña farmacia para una comunidad bastante longeva. También los 7 pueblos de alrededor recurren a este establecimiento, ya que por la poca afluencia en sus calles, tan sólo el autobús hace de la ruta escolar un trasiego juvenil.

Bea, Montse y Leticia se organizaban ya a duras penas con anterioridad a la pandemia para repartir los medicamentos. Una de ellas, hacía ruta con el coche para recoger recetas mientras otra preparaba los pedidos. En unos sitios se quedaba en la plaza como punto de encuentro y en otros con más suerte de presumir de bar, se abastecían los requerimientos. O incluso vecinas como Catalina,  con casi 70 años y una voluntad de fusil, ayuda en su comunidad bajo el estandarte del fuerte protege al débil.

Así, como una familia que se conocen hasta los lunares, Bea me sigue dando nombres, apellidos y datos muy concretos. La noto muy congestionada. Pero está muy agradecida de que le ayude a contar la situación que vive y todo es disponibilidad en sus tiempos de descanso. La doy ánimos. Aunque sólo sirva de vaselina para su actitud.

Desde hace unos días, tras el confinamiento, los médicos dejaron de pasar consulta por miedo al contagio. Los vecinos dependientes de algunas medicaciones por la edad, recurren a esa farmacia cercana para pedir auxilio. Me cuentan cómo les ayudan por teléfono a buscar sus viejas recetas para identificar sus fármacos. Entre nervios e histeria. También como buena Madrileña, se queja de otros madrileños que arrasaron supermercados en estos pueblos y como a pesar de haber los primeros síntomas de coronavirus en la zona, no tienen apenas protección salvo la que se buscan por su cuenta, como  buenamente pueden. Olé vuestro coño. 

Apenas hay Parancetamol para dispensar por la pequeña ventana trasera de su negocio que además de salvar vidas, alivia los nervios del vecindario haciendo una magnifica labor social y psicológica.

Es difícil que un pueblo compita en un mercado sanitario en déficit frente a una gran ciudad. Por eso la única vacuna que han inventado en Malpartida de Corneja se llama voluntad. Bea, Montse y Leticia recorren en coche cada puerta dejando colgados los medicamentos de buzones, pomos o cualquier invento. Llaman a su familia de otra sangre por sus nombres y éstos les responden con apellidos. Aunque no den a basto, siguen conduciendo pasada su jornada y aunque me repita que es una auténtica locura de situación, congestionada, me sigue mandando notas de audio diciéndome lo precioso que es su trabajo. Me cago en la hostia puta.

El título que puse en esta serie es lo que dijo un vecino acerca del trabajo de esa farmacia rural de Malpartida de Corneja: “Por favor, cuidaros vosotras para que podáis cuidarnos a nosotros”. Me cago en la hostia puta otra vez. Esa es la gente que se necesita en tu equipo. Bravo Bea. Bravo Leti. Bravo Montse.

Dedicado a Victor, Tomás, Boni y Kika, Clara, Fermín, Abel, Bene, nuestra querida Cata y todo Malpartida. Hoy los gritos son para gente como vosotros.

Aitor Flores