IL PARTIGIANO. DÍA 16 #pandemicseries

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Tras comprobar que la humanidad recurre a las redes sociales para sobrevivir en una pandemia mundial igual de mortífera que de misteriosa, optamos por dar la cara y hacer un post vieja escuela de balcón. Ya que a los ojos de algunos seremos lo que quieran que seamos, otros a los nuestros son como estéril tierra de un seco ingenio en agosto. Podéis seguir con las redes y sus algoritmos, pero sin estiércol, no hay flores. Y en nuestro barrio debió de nacer la primavera anoche. Todo el mundo bailó el “Vals del Obrero” en sus balcones y en las paredes retumbaba un eco victorioso: ¡re-sis-ti-mos!

Es necesario humanizar nuestras relaciones mas que nunca. Darnos ánimos. También es necesario que ese aplauso sirva para algo y no caiga en la desidia de la monotonía. O que hagan un uso de él inadecuado. Cosa que nos parece patético. Igual de miserable que la caridad de Amancio.

Lógicamente la alegría siempre debe prevalecer. Pero me niego a que esta cuarentena sea una pérdida de tiempo ante mi sensatez y mi corazón. Cada día intentamos salir al pequeño balcón de la habitalón para hacer que el aplauso llegue a donde nosotros, creemos que se merece. Por una sanidad pública. Y sobre todo, por una vida digna.
ORGULLO OBRERO.
HASTA MAÑANA PARTISANOS.