Salud

Estornudo: Nube de gas turbulento. “Durante la Grecia clásica, Aristóteles insistió en la naturaleza sagrada del estornudo, a diferencia de otros tipos de aires emanados del organismo, como el flato o el eructo, ya que sólo el estornudo procedía del principal y más hondo y divino de los órganos, el que contiene el espíritu: ‘Ton Ptarmon theon egoumetha einai’ [ … ] Al contrario que la connotación negativa en la cultura occidental durante la Edad Media, el estornudo tenía un cariz opuesto en otras culturas. Así, entre los hindúes lo demoníaco no era estornudar, sino no poder hacerlo. De esta manera, para esta cultura, uno de los más importantes métodos de curación de las enfermedades, pero principalmente de restauración del humor, consistía en aplicar cocciones de hierbas secas en la nariz, lo que, al provocar el estornudo, ayudaba a expulsar la flema desecada de la cabeza a través de la nariz. De forma similar, los curanderos africanos creían que los enfermos mentales tenían gusanos en la cabeza y que producían unos cuerpos peludos que interferían en el funcionamiento cerebral normal, de manera que la manía o la depresión ocurrían cuando los gusanos se despertaban y dormían, respectivamente. En consecuencia, el tratamiento de estos trastornos consistía en expulsar a estos gusanos mediante medicinas que hacían estornudar violentamente a los pacientes. Entre los aztecas, una de las modalidades empleadas como un remedio para la cefalea era la inhalación del ecucho (ecuchoton) o ‘planta estornutatoria’ , cuyo nombre parece incluso onomatopéyico; esta hierba estimula- ba el estornudo, lo que, según ellos, mejoraba la cefalea. 

Esta dialéctica maniquea en la interpretación teleológica del estornudo parece haber arraigado tanto en el inconsciente colectivo que, según en qué cultura, estornudar puede ser un importante síntoma psiquiátrico, tanto por su presencia paroxística persistente como por su ausencia pertinaz. Así, el estornudo paroxístico persistente e intratable es una entidad considerada como un síntoma de conversión propio de mujeres adolescentes, que fue descrito por primera vez por Shilkret en 1949, y que es propio de la cultura occidental. Por el contrario, la ‘asneezia’ (del inglés snee- ze) o incapacidad para estornudar sólo se ha descrito como tal en pacientes psiquiátricos hindúes como un síntoma de depresión involucional endógena y de esquizofrenia.

La moderna concepción científica del estornudo presenta la misma dualidad dialéctica: cuando éste se presenta de forma aislada, se considera un reflejo fisiológico de defensa del aparato respiratorio; cuando se produce repetidamente, es signo de un proceso patológico y considerado un signo de amenaza. De esta manera, la historia del estornudo es en cierto modo fiel reflejo de la historia de la humanidad y de sus vicisitudes culturales temporales transitorias.”

Extracto de la Historia del Estornudo de J.M. García-Moreno
Texto completo: http://www.publicacions.ub.es/refs/Articles/esternut.pdf